La economía rusa no está pasando por un buen momento, y el propio Gobierno lo reconoce. El problema es que la situación puede ser mucho más crítica de lo que admiten los organismos oficiales y ahora hay banqueros del país que están advirtiendo entre bambalinas de la gravedad de la situación. Varios empleados de la banca han reconocido a la agencia Bloomberg que se están disparando los impagos entre empresas y minoristas, por encima de lo que admiten las cifras oficiales. La misma agencia ha tenido acceso a documentos internos de las entidades en los que se reconoce una situación peor de lo que se está reportando. El aumento de la inflación derivado del esfuerzo bélico que está llevando a cabo el país ha forzado al banco central a subir los tipos de interés hasta máximos históricos, y esto ya está haciendo mella en la capacidad de repagar la deuda de muchos clientes. Incluso se especula con una crisis bancaria sistémica en el país en los próximos 12 meses.
La guerra le está pasando factura a Rusia, y cada vez hay más avisos de que el enfriamiento de la economía del país va a terminar en una crisis bancaria en toda regla. ¿Cómo se ha llegado a este punto? Para financiar los esfuerzos bélicos del Kremlin, y siguiendo directrices del Gobierno de Vladimir Putin, el sector bancario del país se lanzó a ofrecer préstamos con condiciones muy favorables para los clientes, incrementando la cantidad de deuda que ha asumido la banca en los últimos años. Al mismo tiempo, el reclutamiento ha empeorado la oferta de mano de obra para otros sectores, y ha apoyado un aumento salarial que, en los últimos meses, llegó a tocar niveles preocupantes. La realidad en Rusia es que la guerra ha sido el motor de su economía en los últimos años.
Las cifras confirman el recalentamiento que ha sufrido la economía rusa: entre enero de 2010 y febrero de 2022, el momento en el que Rusia invadió Ucrania y convirtió el conflicto que ya existía desde 2014 en una guerra en toda regla, los salarios se movieron a un ritmo interanual medio del 9,5%. En los siguientes 3 años, desde que empezó esta fase de la guerra, hasta marzo de 2025, la tasa se ha disparado hasta rozar el 15% de media
Este incremento salarial, combinado con la presión gubernamental a la banca del país para que apoyase el esfuerzo bélico con préstamos con condiciones favorables para los clientes, se ha terminado trasladando a la inflación en Rusia: después del repunte inicial en 2022, las tasas interanuales cayeron en el primer trimestre de 2023 hasta un ‘sano’ 2,3%. Sin embargo, desde entonces no han dejado de crecer, y en marzo de este año tocaron un nuevo máximo no visto en 2 años, por encima del 10%.