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Las acciones y el dólar se desploman por el relanzamiento de la guerra comercial por parte de Trump

Los mercados creían tener un grave problema de deuda. Ahora, de nuevo, tienen que preocuparse por la guerra comercial. Las acciones cayeron este viernes después de que el presidente Donald Trump volviera a poner el tema de la guerra comercial en el centro de atención con amenazas de aranceles generalizados contra la empresa más valiosa de Estados Unidos y contra uno de sus socios comerciales más importantes. Trump publicó en Truth Social en la mañana de este viernes que impondría un arancel del 25 % a Apple si se negaba a fabricar los iPhones en Estados Unidos. Minutos después, anunció que recomendaría un arancel del 50 % a los productos importados de la Unión Europea (UE). Related articleTrump amenaza con un arancel del 50% a la Unión Europea El Dow Jones abrió con una baja de 480 puntos, o un 1,15 %. El S&P 500, en general, bajó un 1,2 %, y el Nasdaq Composite, con una fuerte presencia tecnológica, cayó un 1,58 %. El indicador de miedo de Wall Street, el Índice de Volatilidad CBOE, subió un 23 %. El índice del dólar estadounidense, que mide la fortaleza del dólar frente a seis divisas principales, cayó un 0,6 %. El oro, un refugio seguro en tiempos de incertidumbre, subió un 1,7 %. En las últimas semanas, Wall Street había comenzado a desviar la atención de los aranceles para concentrarse en la reforma fiscal de Trump —un dolor de cabeza para los mercados— después de que Estados Unidos y China iniciaran negociaciones comerciales en mayo y acordaran una reducción sustancial de los aranceles, aliviando las inquietudes de los inversores sobre la guerra comercial. Pero la nueva amenaza de Trump de imponer aranceles a la UE fue un duro recordatorio de que la incertidumbre política continúa. David Doyle, director de economía de Macquarie, afirmó en un publicación reciente que no todo está “claro” en el frente de la guerra comercial y que los aranceles siguen siendo un obstáculo considerable para la economía estadounidense.

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Los bancos rusos advierten de una crisis galopante de impagos en el país que no recogen los datos oficiales

La economía rusa no está pasando por un buen momento, y el propio Gobierno lo reconoce. El problema es que la situación puede ser mucho más crítica de lo que admiten los organismos oficiales y ahora hay banqueros del país que están advirtiendo entre bambalinas de la gravedad de la situación. Varios empleados de la banca han reconocido a la agencia Bloomberg que se están disparando los impagos entre empresas y minoristas, por encima de lo que admiten las cifras oficiales. La misma agencia ha tenido acceso a documentos internos de las entidades en los que se reconoce una situación peor de lo que se está reportando. El aumento de la inflación derivado del esfuerzo bélico que está llevando a cabo el país ha forzado al banco central a subir los tipos de interés hasta máximos históricos, y esto ya está haciendo mella en la capacidad de repagar la deuda de muchos clientes. Incluso se especula con una crisis bancaria sistémica en el país en los próximos 12 meses. La guerra le está pasando factura a Rusia, y cada vez hay más avisos de que el enfriamiento de la economía del país va a terminar en una crisis bancaria en toda regla. ¿Cómo se ha llegado a este punto? Para financiar los esfuerzos bélicos del Kremlin, y siguiendo directrices del Gobierno de Vladimir Putin, el sector bancario del país se lanzó a ofrecer préstamos con condiciones muy favorables para los clientes, incrementando la cantidad de deuda que ha asumido la banca en los últimos años. Al mismo tiempo, el reclutamiento ha empeorado la oferta de mano de obra para otros sectores, y ha apoyado un aumento salarial que, en los últimos meses, llegó a tocar niveles preocupantes. La realidad en Rusia es que la guerra ha sido el motor de su economía en los últimos años. Las cifras confirman el recalentamiento que ha sufrido la economía rusa: entre enero de 2010 y febrero de 2022, el momento en el que Rusia invadió Ucrania y convirtió el conflicto que ya existía desde 2014 en una guerra en toda regla, los salarios se movieron a un ritmo interanual medio del 9,5%. En los siguientes 3 años, desde que empezó esta fase de la guerra, hasta marzo de 2025, la tasa se ha disparado hasta rozar el 15% de media Este incremento salarial, combinado con la presión gubernamental a la banca del país para que apoyase el esfuerzo bélico con préstamos con condiciones favorables para los clientes, se ha terminado trasladando a la inflación en Rusia: después del repunte inicial en 2022, las tasas interanuales cayeron en el primer trimestre de 2023 hasta un ‘sano’ 2,3%. Sin embargo, desde entonces no han dejado de crecer, y en marzo de este año tocaron un nuevo máximo no visto en 2 años, por encima del 10%.

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EEUU inicia un cambio histórico en su economía para ‘expulsar’ a los inversores extranjeros y evitar una crisis de deuda con el Plan Pensilvania

La economía de EEUU, pese a ser la mayor del mundo y la más importante, se enfrenta a una amenaza que parece insalvable con las herramientas tradicionales. Años de excesos han llevado al país a presentar un déficit público casi estructural que se parece mucho al de los países que protagonizaron la crisis de deuda soberana en la zona euro. Por ahora, la fortísima demanda de dólares ha permitido al Tesoro seguir financiado sus déficits gemelos(el público y el comercial) sin llegar a sufrir una crisis fiscal que parece cada vez más inevitable. Por ello, Donald Trump ha comenzado a colonizar las instituciones y ha puesto en marcha el Plan Pensilvania para abordar este problema de una forma conocida, pero que no deja de ser peculiar para un país desarrollado: represión financiera y erosión del valor de la deuda. No es una novedad, aunque la dinámica va a peor. La situación fiscal de EEUU preocupa. Y mucho. Los ambiciosos regalos fiscales de Trump (su «gran y bella» ley con recortes masivos de impuestos y no tan grandes de gastos) agrava una situación ya exacerbada por los desbocados déficits tras la pandemia (varios ejercicios con un desfase por encima del 6% del PIB), que han multiplicado una deuda pública (un 98% del PIB en el año fiscal 2024, en comparación con el 73% de la década anterior, según la Oficina de Presupuesto del Congreso) que engorda a pasos agigantados con un pago de intereses cada vez más lacerante, en un contexto en el que la resiliencia de la economía y las presiones inflacionarias (avivadas por los aranceles de Trump) no han permitido a la Reserva Federal bajar los tipos de interés oficiales del 4%, una cota elevada para lo que ha sido la historia económica reciente. Es el cuadro que recientemente ha dibujado, entre otros, el multimillonario inversor Paul Tudor Jones, quien ha insistido en que EEUU se encuentra una «trampa de deuda y la estrategia de salida es la inflación». «Con una relación deuda/PIB superior al 100% y unos déficits anuales atascados por encima del 6%, al gobierno estadounidense no le quedan más opciones que la represión financiera: suprimir los tipos de interés reales al tiempo que permite que la inflación se dispare modestamente», exponía hace poco el estadounidense. «Aunque la atención de los últimos días se ha centrado en el conflicto de Oriente Medio, los acontecimientos en Washington D. C. tienen una relevancia macroeconómica más que notable. Es probable que el proyecto de ley de presupuesto de EEUU se apruebe pronto, varios funcionarios de la Reserva Federal están haciendo referencias sorprendentes a un recorte de tipos en julio y la Junta de la Reserva Federal se reúne para debatir una flexibilización de los requisitos regulatorios bancarios. Aunque todos estos eventos pueden parecer inconexos a primera vista, creemos que presagian un posible cambio importante en la política macroeconómica estadounidense en los próximos años», advierten desde Deutsche Bank. A este cambio le han denominado los economistas de Deutsche Bank como el Plan Pensilvania, una política diseñada para ayudar al gobierno estadounidense a gestionar la explosiva deuda estadounidense. Tras el cacareado acuerdo Mar-a-Lago (acuerdo global para debilitar al dólar llamado así por la residencia de verano de Trump) y las extremas propuestas de los asesores económicos de cabecera del presidente (Stephen Miran ha abogado por canjear las tenencias extranjeras del Tesoro por un bono a 100 años con menor rendimiento, toda una reestructuración de deuda), ahora es este ‘plan maestro’ el que sale a la palestra. Los componentes clave de este Plan Pensilvania son los siguientes: una reasignación estratégica de la propiedad de bonos y deuda del Tesoro estadounidense desde inversores extranjeros a inversores nacionales, el aumento de la represión financiera interna (una inflación que superará los tipos de interés), un fuerte impulso a las criptomonedas estables en dólares (stablecoin), una creciente presión sobre la Reserva Federal para que recorte los tipos y un dólar estadounidense significativamente más débil.

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